VALDERRAMA DE CASTRO, DOLORES
La mejor definición que podríamos dar de este libro pero de una impresionante intensidad emocional, es que se trata de un acto de amor, tanto por la intención y sentimiento de quien lo ha escrito (Lola Valderrama), como por la calidez y autenticidad de la persona a la que está dedicado. Y es que Paco Valderrama, cuya existencia merecía ser conocida y reconocida más allá de quienes tuvieron la suerte de tratarlo, fue sencillamente una persona que hizo del servicio a los demás no solamente a su familia o su comunidad su razón de vivir. Se trata de una biografía digna de ser recordada por tratarse toda ella de un testimonio de fe y de entrega; en definitiva, de ejemplo, sobre todo para unas hijas e hijos agradecidos a sus padres por haber sido guía y luz en el camino, a veces incierto y difícil, a través de un mundo necesitado de valores inmutables, inmerso dentro de un proceso de continuo cambio y conflicto.
Es indiscutible, por otro lado, la necesidad de exponer unos hechos que demuestran cómo el amor vence cada día a la muerte. En este sentido cobran estas páginas un claro mensaje de esperanza. Y es que quizá sea verdad que lo realmente contrario a la muerte no sea la vida, sino el Amor así, con mayúscula como fuerza firme y motriz que a todos envuelve y en todos perdura.